De frente. Así te enfrentas.
Tocando fondo, terminando en urgencias a las 11:50 pm .
¿Cómo es que terminé aquí? Tampoco lo sé, me desconozco. Trato de pensar con claridad la razón que me hizo terminar aquí, ¿Cómo es que hace ocho meses reía y disfrutaba de la vida y simplemente un día ya no había alegría? . ¿Dónde está esa chica alegre y risueña? Una lágrima helada resbala por mi rostro, intento limpiarla, pero luego cae otra, y luego otra. Estoy destrozada.
-Intento de suicidio con historial de depresión severo desde hace 7 meses- alguien frente a mí lee mi estado, su voz es ronca y fuerte. Me avergüenza lo que dice, aparto la mirada. Me niego a responder sus preguntas, sigo mirando al frente.
Me avergüenza, me avergüenza la forma en la que muchos me miran, me juzgan y eso duele. No quiero mirar, no quiero, no quiero. Comienzo a llorar, porque duele mucho y soy débil, lloro en silencio frente a ellos, y cuando se marchan aparece una enfermera que pone algo en mi brazo, es un pinchazo que no duele, duele más lo que llevo dentro y eso no se puede curar con medicamentos.
-Lo siento papá - susurro a la nada, solo lo digo porque verlo llorar por mí, me hace aún más culpable. Cuanto daño puedes causar a quien te ama. ¿Pero si no me quiero a mí, como puedo amar a los demás?
Pienso... Pienso que hace ocho meses todo estaba bien, tenía amigos... Pasiones, amor, sonreía por todo... Incluso recuerdo que me llamaban "risitas" y luego pasa... Pasa que un día comencé a fingir mis sonrisas, a faltar a reuniones de amigos, pasa que dejé mis pasiones... Aunque lo intentaba, pero cada línea se convertía en palabras sin ningún significado. Entonces comencé a dormir más, a dejar de cuidar de mi... La comida me sabía igual que las demás: a nada. Cuestionamientos sobre la vida que me dejaban sin aliento, con insomnios. Mis películas favoritas dejaron de serlo. Entonces me perdí... ¿Quién soy?
Tengo tanto miedo, este miedo que me cala las entrañas y me arrincona en la oscuridad de mi mente.
Excusas, excusas, excusas... No hablé, nunca hablé hasta que todo se fue abajo y así terminé aquí... Una lucha que casi me ha ganado. Vuelvo a mirar a mi padre y en su rostro, en sus lágrimas, en su dolor siento estas irremediables ganas de volver a nacer, de dejar de marchitar y renacer. Quizas puedo hacerlo, quizás si lo hago por él, luego pueda hacerlo por mi...
Solo debo dejar de correr, quizás solo necesito caminar, despacio... Sin prisas. Quizás puedo salir de aquí, de este hondo y frío hoyo al que me he empujado sin escrúpulos ni paracaídas. Quizás si tengo esperanzas, puedo volver. Quizás... Entonces, lo intentaré.