La antigua calzada romana, que conecta Antioquía en Turquía con Alepo en Siria, es un testimonio del genio de la ingeniería del Imperio Romano.
Construida hace más de dos mil años, esta calzada era parte integral de una vasta red que permitía viajes, comercio y operaciones militares eficientes. La construcción de estas calzadas requería un inmenso esfuerzo y recursos, lo que refleja la monumental tarea que suponía.
Sorprendentemente, partes de esta antigua calzada han resistido la prueba del tiempo, lo que subraya la excepcional capacidad de los romanos para crear infraestructuras duraderas .
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