Amor y Despedida: Un Encuentro Bajo el Cielo Equivocado?
24 Ene, 2025
Tiempo de lectura aprox. :
3 min.
0 votos

En un pequeño pueblo costero, donde el mar parecía besar la tierra con una suavidad infinita, vivía Elena. De carácter tranquilo y melancólico, ella pasaba sus días observando el horizonte, como si esperara que algo o alguien cruzara por ahí y cambiara su rutina .

La vida en el pueblo era simple, marcada por las olas y las estaciones, pero había algo en el aire que la hacía sentir que su destino estaba atado a un futuro lejano, tal vez incluso imposible.

Un día, durante una tarde soleada que no prometía nada fuera de lo común, un joven llamado Felipe llegó al pueblo. Era de la ciudad, con una mirada inquieta y una sonrisa cargada de secretos. Felipe venía en busca de paz, un escape de las tensiones de su vida acelerada. Desde el primer encuentro, Elena y Felipe compartieron una conexión inmediata, como si hubieran reconocido algo el uno en el otro, algo que no podían describir, pero que los atraía como un imán.

Pasaron días caminando juntos por la orilla, hablando de sus sueños, de las historias de su infancia, de las cosas que les hacían sentir vivos. Felipe hablaba de su vida en la ciudad, de la carrera que había dejado atrás, de sus amores rotos. Elena, por su parte, compartía su visión de un mundo lleno de historias no contadas, su amor por el mar y la tranquilidad de su pueblo.

Pero, como suele suceder en los amores que nacen bajo cielos equivocados, pronto comenzaron a emerger las diferencias que nunca habían imaginado. Felipe, aunque enamorado de Elena, no podía evitar sentirse prisionero de su vida en la ciudad, de los compromisos que lo esperaban. Elena, por su parte, había construido un mundo en su pueblo, un mundo que no podía abandonar tan fácilmente, pues estaba marcado por los recuerdos de su madre y su infancia.

Una tarde, mientras el sol comenzaba a esconderse detrás de las nubes, Felipe le confesó que tenía que regresar a la ciudad. "Elena, este lugar es maravilloso, pero mi vida está allá. No puedo quedarme... ni siquiera por ti", dijo con tristeza en los ojos. Elena lo miró en silencio, sintiendo cómo una parte de su corazón se rompía, pero sabía que no podía pedirle que se quedara. Sabía que, por más que sus almas se encontraran en ese momento, el cielo bajo el que vivían era distinto, y quizás no podrían compartirlo de la forma en que ambos deseaban.

Felipe se fue al día siguiente, con la promesa de que volvería algún día, pero Elena sabía que el amor que habían vivido había sido hermoso, pero efímero. El cielo bajo el que se habían amado no era el mismo cielo que ambos necesitaban para ser felices. Mientras veía cómo se alejaba en el barco, Elena susurró para sí misma: "A veces, el amor no es suficiente... no cuando está bajo el cielo equivocado."

Pasaron los años, y Elena continuó con su vida en el pueblo. Siempre recordaría a Felipe, pero también aprendió a aceptar que algunas historias de amor no están destinadas a ser eternas. Algunas están destinadas a ser solo recuerdos, tan hermosos como el mar al amanecer, pero tan inalcanzables como las estrellas en una noche sin luna.









Y así, bajo un cielo que seguía siendo el mismo, Elena encontró paz. No porque hubiera olvidado, sino porque había aprendido que, a veces, el amor no es para siempre, pero las lecciones que deja sí lo son.

138 visitas
Valora la calidad de esta publicación
0 votos

Por favor, entra o regístrate para responder a esta publicación.

Adimvi es mejor en su app para Android e IOS.