Era un día cualquiera, por la mañana iba al instituto, por la tarde tenía que cuidar a mi abuelo y más tarde tenía entreno. Así me levanté, pensando que solamente era un día más, o un día menos, depende de como se mire.
Lo que no sabía era que ese martes cualquiera se convertiría en el mejor del mes .
Ella me esperaba y yo ni me enteraba, tenía ganas de verme y yo ni lo sabia, pero ahí estaba su mirada junto su sonrisa al verme llegar, lista para enamorarme más de lo que ya estaba, pero eso era lo que ella no sabia.
Con tan poco, y ya me hacía el día.