Reflejos del destino??
Hace 1 día
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David encontró el espejo en un mercado de antigüedades. No era particularmente bonito: el marco de madera estaba agrietado, y el cristal parecía más viejo que el tiempo mismo .
Sin embargo, algo en él lo atrajo. El anciano que lo vendía le advirtió con una sonrisa torcida:  

—Este espejo no refleja lo que ves… sino lo que está por venir.  

David no creyó en supersticiones. Lo llevó a su habitación, apoyándolo contra la pared sin darle mucha importancia. Pero la primera noche, algo extraño sucedió.  

Mientras se preparaba para dormir, miró el espejo de reojo y vio algo imposible: su propio reflejo tenía los ojos desorbitados y la boca abierta en un grito silencioso. Detrás de él, una sombra se acercaba.  

Se giró de inmediato, pero la habitación estaba vacía. Cuando volvió a mirar el espejo, su reflejo era normal.  

Intentó convencerse de que había sido su imaginación, pero al día siguiente, la imagen se repitió. Esta vez, vio a su hermana menor, Sofía, corriendo por las escaleras… tropezando y cayendo. Un grito ahogado escapó de su garganta. Corrió fuera de su cuarto y, justo en ese momento, escuchó los pasos apresurados de Sofía bajando. Sin pensar, la sujetó antes de que tropezara.  

Sofía lo miró sorprendida.  

—¿Cómo sabías…?  

David no supo qué responder.  

Los días siguientes, el espejo siguió mostrándole visiones, cada una más aterradora que la anterior. Vio incendios, accidentes, rostros distorsionados por el miedo. Intentó deshacerse del espejo, pero cada vez que lo sacaba de su cuarto, reaparecía en el mismo lugar.  

La peor visión llegó una noche de tormenta. Se miró en el espejo y vio su propio reflejo empapado, de pie en la calle, mirando hacia su casa. Pero su hogar ya no existía… solo quedaban cenizas humeantes.  

El terror lo paralizó. Si el espejo decía la verdad, algo iba a ocurrir esa noche.  

De repente, el olor a humo inundó su habitación.  

Corrió escaleras abajo y vio que un enchufe estaba echando chispas. En cuestión de segundos, el fuego se propagó por la alfombra. Gritó a su familia y, juntos, lograron apagarlo antes de que se convirtiera en una tragedia.  

David regresó a su cuarto, mirando el espejo con el corazón latiéndole con fuerza.  

—¿Por qué me muestras esto? —susurró.  

El reflejo cambió. Por primera vez, no vio el futuro, sino una figura en la oscuridad. Un rostro pálido, con ojos vacíos y una sonrisa torcida.  

—Para que no hagas lo mismo que yo —dijo la voz dentro del espejo.  

David retrocedió. El aire de la habitación se volvió helado.  

A la mañana siguiente, el espejo ya no estaba.  

Nunca supo quién o qué le había mostrado esas visiones… pero desde entonces, cada vez que pasaba por un espejo, evitaba mirar demasiado tiempo. No quería saber qué podría ver la próxima vez.
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